Si alguien pensó que el Caso Odebrecht era más que suficiente para estremecer las cimientes de nuestra clase política y empresarial, con mucho pesar le informo que usted se equivoca.

Lastimosamente algunos políticos de la mano con empresarios de alto perfil hicieron del juega vivo y de la corrupción un estilo de vida con réditos exorbitantes que resultaba hasta cierto punto imaginar que la justicia pudiera conocer el tema.

La manzana azul es un caso delicado que viene de afuera hacia adentro y que es del conocimiento tanto de nuestras autoridades locales como de las internacionales. Por respeto a mis fuentes y teniendo en cuenta lo delicado del tema, aunado que los tiempos mediáticos son muy distintos a los judiciales, sólo plasmé algo básico, sin embargo, en las próximas semanas el pueblo panameño tendrá la oportunidad de conocer los nombres de varios empresarios que no son tan decentes como solían proyectarse en los círculos sociales y, por supuesto, el compinche político que nunca falta en estas penosas coyunturas.

Algunos con justa razón al leer el presente pensarán ¿Para qué Amed escribió este artículo de opinión?

La respuesta pronto a través de los conductos oficiales e idóneos para conocer la misma.

Seguiré comiendo manzana roja porque las azules están afectando el sistema digestivo de muchas personas en este momento.