Un problema real con algunos (as) compatriotas radica en la buena atención al cliente. En ocasiones parece un tema de nunca acabar que adentrarnos en su génesis resulta un poco agotador y más que concentrarme en el problema prefiero aportar algunas reflexiones respecto al tema.

¿Por qué muchos panameños están convencidos que el extranjero atiende mejor que el nacional?

Más que una percepción algunos lo dan por hecho, sin embargo, en la viña del señor no se puede generalizar, pero también existen realidades sustentadas con malas experiencias que me impiden pretender tapar el sol con una mano.

Entre malos gestos y ademanes así como aquella mirada aterradora de nuestros compatriotas cuando como cliente optas por el derecho a despejar tus dudas consultando, son parte de las actitudes negativas que empañan esa calidad de atención al cliente.

Es importante fomentar un escenario cuyo gran protagonista sea la capacitación, con el propósito de revertir con hechos y un verdadero cambio de actitud, la negativa percepción que se tiene contra el nacional y su forma de atender.

Estoy convencido que es un esfuerzo integral que requiere la suma de voluntades a nivel empresarial y gubernamental, pero también de cada uno de nosotros. En reiteradas ocasiones he sido testigo de pésimas atenciones por parte de ciudadanos extranjeros en diversos comercios porque no todos son eficientes, productivos y tan educados como en ocasiones algunos comerciantes les promocionan.

Finalmente, es un histórico problema que debemos atender cuanto antes porque la economía panameña seguirá generando empleos y la idiosincrasia de algunos (as) compatriotas debe cambiar en positivo al momento de atender porque así hacemos patria con hechos más que con palabras ¡Atención con la desatención!